Ya sabe entregar objetos como si fuera un juego. Se desprende muy bien de ellos, sin llorar, como hacen otros. En caso de que el objeto le guste mucho te hace notar que no te lo da, aunque enseñándole el juego al final te lo deja.
A Marta cada vez que hacemos algo sencillo le decimos que es (por ejemplo, sentarse, comer) así va distinguiendo actos sencillos.
martes, 30 de noviembre de 1976
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